domingo, 21 de abril de 2024

El dibujo en el desarrollo de los niños


 El dibujo es una herramienta que le permite a los niños expresarse, y al mismo tiempo comunicarse con su entorno. Aunque pueda ser difícil de creer, el acto de dibujar es fundamental durante el crecimiento de los niños, representa un beneficio para su desarrollo motor, cognitivo, y emocional.

Cada vez que los niños dibujan, están expresando su percepción del entorno, por ello, se habla del dibujo como un medio de comunicación, ya que los padres pueden conocer cómo su hijo ve e interpreta lo que le rodea.
Ahora bien, así como los niños pasan por etapas, el dibujo también. Las formas y representaciones se van volviendo más claras e incluso el niño va mostrando con un poco más de exactitud lo que quiere expresar.


Fases del dibujo infantil

1. Fase del garabato (2-4 años)
Durante esta etapa, lo que el niño dibujará sobre el papel serán trazos en distintas direcciones y que carecen de un sentido. Después, a medida que el niño va experimentando y sintiéndose más familiarizado con la acción de dibujar, sus trazos comienzan a tener sentido y hasta le coloca un nombre a las figuras que dibuja.
Es importante que durante esta fase, el niño dibuje con ceras gruesas, ya que son más cómodas, y poco a poco se le pueden entregar lápices más finos para dibujar.
En esta etapa, se pueden distinguir tres subdivisiones:
 Garabateo sin control o desordenado: el niño no presta atención a lo que dibuja, solo lo hace por el placer que le genera mover la mano y dejar una marca en el papel; la coordinación óculo manual apenas existe.
 Garabateo controlado: la coordinación óculo manual se encuentra en evolución y el niño ya comienza a ser consciente de los trazos que dejan sus movimientos.
 Garabateo con nombre: el niño ya identifica sus dibujos, así que les coloca nombres; sus trazos dejan de ser un simple movimiento kinésico, y se convierten en algo imaginativo.
2. Fase pre esquemática (4-7 años)
Las habilidades motoras de los niños se encuentran más consolidadas, por lo que sus trazos son más precisos, incluso, por iniciativa propia, comienzan a buscar que su dibujo sea más definido y se aproxime a lo que quieren representar.
En esta fase, las creaciones tienden a estar relacionadas con el entorno que los rodea.
Mientras más conozcan sobre lo que quieren dibujar, más claro y preciso va a ser el dibujo. Cuando se trata del uso de colores, comienzan a experimentar con todos, pero,
les dan más prioridad a las tonalidades fuertes.






3. Etapa esquemática (7-9 años)
Las formas son mucho más definidas, y el dibujo tiene más detalles. Además, se distingue por ser una etapa en la que el niño dibuja lo que conoce y no lo que ve.
También los colores comienzan a estar relacionados con los elementos de la realidad.
4. Fase realista (9-12 años)
La capacidad motora de los niños les permite hacer dibujos más realistas. Comienzan a considerar aspectos como la perspectiva, las proporciones y la superposición.
5. Fase de la representación espacial o pseudonaturalista (12-14 años)
En esta etapa, el acto de dibujar deja de ser una actividad espontánea y adquiere una razón. Quien dibuja forma una crítica de sus obras.
La creatividad y la imaginación también son parte importante en el desarrollo de los niños, así que el dibujo no puede verse como una actividad opcional. Es importante incluirlo en
su cotidianidad, ya que les permite trabajar sus emociones, comprender el mundo y estimular su motricidad fina.

Manualidades para la motricidad gruesa

 Cuando hablamos de motricidad gruesa, nos referimos a todo el conjunto de actividades que pueden llevarse a cabo para trabajar con las partes más grandes o “gruesas del mismo”, es decir, aquellas actividades destinadas a ejercitar nuestro cuerpo, nuestros movimientos y la coordinación y el equilibrio de los mismos.

Y es que para un correcto desarrollo en la infancia debemos trabajar cuerpo y mente, y por ello la ejercitación de la motricidad gruesa es tan necesaria como la de la motricidad fina.
Los juegos tradicionales son un método infalible para que los niños puedan desarrollar su cuerpo y sus movimientos a la vez que se divierten jugando y riendo entre ellos. Juegos como la rayuela, el hula hoop, cuerda, combas…
No te pierdas la galería de propuestas que te proponemos para llevar a cabo el desarrollo de la motricidad gruesa.

Aquí les muestro una manualidad para la ejercitación de la motricidad gruesa.





Manualidades para afinar la motricidad fina

La motricidad fina es la que nos permite realizar movimientos precisos, y se va desarrollando a medida que los peques crecen. Desde los movimientos bruscos e incontrolados de un bebé a la capacidad de, por ejemplo, enhebrar una aguja, hay un largo camino que todos los peques realizan y que podemos acompañar con las manualidades infantiles para afinar la motricidad fina que veremos hoy.




En la imagen hemos visto un juego sencillo, un tablero de fieltro con botones. Para hacerlo debéis cortar cuadrados de fieltro de diferentes colores y coserles un botón al centro. Luego los pegáis sobre un cartón formando un tablero y cortáis círculos de fieltro con un ojal en el centro para que los peques los puedan abotonar en el tablero (Fuente: School Times Snipes)

DULCEROS CON MATERIAL RECICLADO

¿Qué son los dulceros para niños? Los dulceros son bolsitas o cajitas que se llenan de dulces y se entregan a los niños al final de la fiest...